Leonardo Oviedo: “La única manera para que esto resulte y poder ser profesional en todo, es la disciplina y saber organizarse”

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La música, en general, es una grata experiencia que acompaña a las personas, prácticamente, durante toda su vida. Pero la música, para quienes la interpretan o componen, es una pasión a la que no pueden renunciar tan fácilmente y, en esos casos, es una prioridad que, gestionada adecuadamente, pueden desarrollarla con gran éxito. Tal es el caso de Leonardo Oviedo, Ingeniero Comercial (2016) y Alumni de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).

Este joven ingeniero comercial, que actualmente cursa estudios de postgrado en la Universidad de Chile, ha cultivado con gran éxito, no solo su carrera profesional, Leonardo es jefe de cobranza institucional de la Clínica Andes Salud Concepción, sino que, también, una destacada carrera como músico que desarrolla en el Grupo “Entremares”, de Talcahuano, grupo que recientemente fue invitado a participar como parte del espectáculo principal del Festival del Huaso de Olmué 2023.

¿Cómo ha sido el desarrollo de tu carrera profesional una vez titulado de FACEA?

Mi carrera partió vinculada a un programa de FOSIS que tenía como objetivo ayudar a microempresarios y Pymes, a potenciar sus emprendimientos, a través de compras de insumos y otras acciones en las que yo los asesoraba, como, por ejemplo, finanzas y administración. Paralelo a eso, fui socio de una empresa panadera, teníamos dos panaderías, pero producto de la pandemia y otros asuntos, me vi en la necesidad de terminar esa relación societaria. En esa época también empecé a trabajar en el Servicio de Salud Concepción, como encargado de la estadística del programa PRAIS, labor que desarrollé por un período de un año y medio, aproximadamente y, finalmente, fue después de ese trabajo que me incorporé a la Clínica Andes Salud Concepción, que es donde estoy trabajando actualmente.

¿Cómo te vinculas con la música?

Todo partió cuando yo tenía entre 14 y 15 años, cuando me integro al grupo folclórico en el que participaba mi madre, “Portal de Tradiciones”, de Chiguayante. Si bien empecé tocando el bajo, al poco andar, me di cuenta de que tenía cierto talento para el acordeón, que es el instrumento que toco actualmente. Se me hizo fácil, recuerdo que a los tres meses ya dominaba el instrumento como alguien que tarda tres años en aprender lo mismo, ahí me dije: “ya, esto es lo mío”, incluso antes de ingresar a la estudiar ingeniería comercial en la UCSC, estaba en la duda de si estudiaba música o ingeniería comercial. Claro, era consciente de que mis pasiones eran dos, la música y los números, pero después de un análisis más aterrizado, y siendo bien honesto con lo rentable que podían ser cada una de las carreras, y considerando que una carrera en la música es súper difícil en Chile (…), me decidí por ingeniería comercial, que es algo que me apasiona, obviamente, y en paralelo quise seguir con la música.

Fue así como, ya estando en la Universidad, decidí estudiar música de manera más profesional. Así que entre al Conservatorio Nacional de Acordeón, en Santiago, y durante dos años estuve yendo a clases todos los fines de semana. Claro, igual le di una mirada comercial a esta decisión, porque sabía que acá en Concepción no había acordeonistas profesionales, son todos aficionados, así que pensé, bueno me profesionalizo y puedo hacer clases acá del instrumento y con eso en mente, estuve dispuesto a hacer el sacrificio y estudiar en paralelo por todo ese período.

¿Y cómo llegaste a ser un músico profesional y estar en el primer nivel del folclore nacional?

Ya cuando había concluido mi formación musical en Santiago, pero continuaba estudiando ingeniería comercial, me salgo del grupo folclórico de mi madre y, por un tiempo, tuve un paso por otro grupo más reconocido, hasta que, finalmente, llegué en 2014 al grupo “Entremares” de Talcahuano, un grupo que hoy día está consolidado en la música folclórica nacional, específicamente en la cueca y, con mi llegada, le pusimos un toqué más particular con el acordeón. Y esto fue tal cual como yo lo había visionado años atrás, ya que, ellos me llamaron porque necesitaban a un acordeonista profesional y acá en la región no había músicos profesionales en ese instrumento.

En adelante todo ha sido mucho sacrificio, claro, las personas me preguntan, en qué tiempo hago todo lo que hago. Yo me considero un profesional en todo ámbito, en la semana laboral soy 100% ingeniero comercial y realizó mi trabajo responsablemente y los fines de semana, soy un músico profesional. Fuera de mi horario laboral tengo tiempo para mi familia y también para ensayar música con mi grupo, la única manera para que esto resulte y poder ser profesional en todo, es la disciplina y saber organizarse.

La música más que un hobbie siempre ha sido mi pasión, si bien en un momento de mi vida era eso, todo cambia cuándo esta pasión empieza a ser remunerada. Es ahí cuando lo empiezo a ver como un trabajo y debo ser riguroso en mi compromiso con ese trabajo, con los ensayos, las presentaciones y con la interpretación de mi instrumento.

Y es en este contexto que, con el grupo, hemos podido desarrollar la música folclórica y posicionar la cueca, que es todo un desafío. Hay que entender que la cueca tiene el problema de que no es popular, no suena en las radios, no se le da oportunidad, es súper complejo visibilizar la cueca (…) y más difícil es lograr que a la gente le guste y escuche la cueca. Por eso, lo que hemos logrado, cuando nos llaman e invitan al festival folclórico más importante del país, el Festival del Huaso de Olmué, es un gran logro y es algo que, como grupo, veníamos esperando hace mucho tiempo. Es así, a manera de consolidación, que estaremos el 22 de enero de 2023 en este prestigioso festival.

Actualmente nosotros somos los pioneros de la cueca chilena y con este logro, estamos pavimentando el camino para los otros grupos que están trabajando para eso mismo, porque en otros años no se habían dado todas estas oportunidades que estamos teniendo, de ser invitados al festival, de ser los más escuchados en Spotify, de ser los con más reproducciones en Youtube, ningún  grupo lo había logrado, y nos sentimos con la responsabilidad de seguir haciendo las cosas bien y seguir pavimentando el camino para los otros grupos que hacen lo mismo y que lo hacen igual de bien. Yo estoy luchando y arriesgándome en un género que no es tan popular, tan conocido, pero estoy convencido de que, si uno hace las cosas bien, las hace en equipo y con valores, se puede llegar lejos.

Y en este recorrido ¿Qué destacarías de tu formación profesional, de tu paso por FACEA?

Creo que lo más importante en esa etapa de formación en FACEA UCSC, fue el trabajo en equipo que nos inculcaban constantemente, aprender esa competencia tempranamente me ha ayudado enormemente en mi vida, yo solo como instrumentista, hubiese quedado como instrumentista, pero, finalmente, cuando uno aprende a trabajar en equipo los beneficios son enormes y esto corre para la música, la familia, el trabajo. Y eso lo aprendimos el día uno de cuando entre la Universidad y nos dijeron: “ya, aquí nadie es más que el otro así que todos trabajamos en equipo”. Y es el trabajo en equipo lo que, finalmente, te lleva a lograr cosas, en la música es lo mismo, nosotros, como banda, todos debemos ir para el mismo lado, hay momentos en que a veces flaqueamos y es ahí donde tiene que estar el otro para dar el ánimo necesario, porque, en definitiva, trabajamos con personas, en el grupo, en el trabajo, en la familia, somos personas.

Es eso lo que destaco de FACEA, yo creo que la Universidad me aportó, además de lo técnico y los conocimientos teóricos, el trabajo en equipo y los valores y la ética que entrega por ser una Universidad católica.