Y el dólar sigue subiendo

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Blog Académico

Estamos siendo testigos de aumentos históricos en la divisa norteamericana, la cual está muy cerca de equipararse al euro en nuestro país. Si bien dichas alzas son esperables debido al panorama mundial, no se puede desconocer que la crisis de confianza e incertidumbre en que se encuentra la economía chilena ha generado que este aumento sea mucho más pronunciado y preocupante.

Los factores externos, como la terrible guerra en Ucrania o las señales de desaceleración en las principales economías mundiales, con el consiguiente temor a una recesión mundial, han llevado al fortalecimiento de la divisa norteamericana en todo el mundo, haciendo que las monedas locales se deprecien. Chile no es ajeno a este impacto, lo que, sumado a la caída en el precio del cobre, presiona aún más el alza de la divisa a nivel local. Sin embargo, esta depreciación del peso chileno no se debe exclusivamente a fenómenos externos. Un factor muy relevante y que también ha favorecido el alza del precio del dólar, incluso llevando a que el peso chileno sea la moneda más depreciada en el mundo esta semana, tiene que ver con un fenómeno local, y que se puede resumir en el concepto incertidumbre.

El actual proceso constituyente y la presentación de una nueva reforma tributaria llevan a los inversionistas a tener cautela, incluyendo a los inversionistas extranjeros, los que requieren de certezas en las “reglas del juego” para invertir. Cuando los flujos de inversión ingresan a nuestra economía, aumentan la oferta de divisas, lo que ayudaría a apaciguar el alza del dólar. No obstante, mientras esta incertidumbre persista, ingresan menos dólares por este concepto, haciendo más escasa la divisa norteamericana y depreciando el peso. De igual modo, empresas locales buscan refugio en el dólar o incluso deciden llevar sus capitales a otras economías emergentes, generando más demanda de la divisa y presionando su precio al alza.

Mientras estos aspectos no cambien, deberemos acostumbrarnos a un precio alto del dólar, con los consecuentes impactos en nuestra economía. Por una parte, estos valores favorecen al mundo exportador y a quienes posean sus activos en esta moneda; mientras que, por otra parte, las importaciones se encarecen, así como las deudas adquiridas en esta moneda. Lo que sí es claro, es que, de persistir este escenario, la inflación no dará tregua, continuando con la reducción en el poder adquisitivo de las familias chilenas, especialmente el de aquellas más vulnerables.

Teniendo presente que no podemos influir sobre el fortalecimiento del dólar a nivel mundial, sí se hace imprescindible que la autoridad comience a dar mayores certezas a los mercados e inversionistas, de tal forma de amortiguar los efectos que la incertidumbre local está produciendo sobre la divisa.