¿Funciona en Chile la Libre Competencia?

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Blog Académico

La conducta de las empresas CMPC y SCA (Ex Pisa) ha sido ampliamente cuestionada, toda vez que existe una confesión de ambas por participar, desde hace más de 10 años, en actividades de colusión que les permitió fijar cuotas de mercado, lo que claramente es ilegal y está sancionado por la Ley.

Este caso no es el único, antes fueron los emblemáticos “Pollos” y “Farmacias”, que por cierto, son los más conocidos, pero hay muchos otros de menor rango, algunos de los cuales han sido probados y otros no.

Situaciones de conducta anticompetitivas existen en todas las economías de mercado, una de las más conocidas es la de Microsoft. Lo importante, es tener una legislación clara y eficaz que permita descubrirlas y sancionarlas. La existencia de estos requerimientos muestra que en Chile se están tomando medidas y se están persiguiendo a los culpables. Esta es una buena señal de salud de nuestra economía de mercado.

Es muy difícil probar la colusión, si es que no concurre una confesión por parte de algunos de los involucrados. El Tribunal de la Libre Competencia está lleno de casos en los cuales no ha sido posible probar la conducta denunciada. Por ello, la existencia del mecanismo de delación compensada es muy asertiva, porque aun cuando se deba dar beneficios a quien se auto-denuncie, se generan los incentivos correctos para eliminar los pactos. Probablemente no sabremos si la Fiscalía tenía suficientes pruebas para inculpar a las partes, en caso de que no hubiese habido una confesión.

Esta situación como en el caso de las Farmacias, se produce después de una sostenida y costosa guerra de precios por parte de los involucrados, como forma de disciplinar a un nuevo entrante. Suele suceder que las guerras de precios terminan cuando los incumbentes logran algún acuerdo, que por su naturaleza es ilegal, y terminan repartiéndose el mercado.

También podrían terminar con precios mayores a los de competencia, pero esto no es fácil de probar, sobre todo en un mercado muy concentrado. Al igual que en el caso de los “Pollos”, llama la atención el “papel” jugado por los supermercados, el canal de distribución más importante y con un gran poder de negociación, similar al de las empresas involucradas. Es difícil aceptar que éstos, durante todo este tiempo, aceptaron un acuerdo que era lesivo para sus intereses, más aun teniendo la posibilidad de importar productos o usar marcas propias.